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La Llama

Jane C. Wheeler
CONOPA, Los Cerezos 106, Lima 3, Perú; email: jwheeler@conopa.org

            La llama es el más grande de los camélidos domésticos y se asemeja a su progenitor el guanaco (L.g. cacsilensis) en casi todos los aspectos morfológicos y comportamiento social.

1.         Distribución y Ecología.

            Igual que su progenitor el guanaco, la llama se ha adaptado a un amplio rango de condiciones medioambientales (Fig. 1.5).  Después de su domesticación en las punas peruanas, hace aproximadamente 6,000 años (Wheeler 1984 a y b; Wheeler et al. 1976; Wing 1977, 1986), fué llevado por el hombre a los valles interandinos peruanos y al norte de Chile donde se han encontrados restos en sitios arqueológicos con una antiguedad de 3,800 años (Wing 1986; Hesse 1982b).  La crianza de llamas se extendió, 2,400 años más tarde, a la costa norte de Perú (Pozorski 1979; Shimada y Shimada 1985) y al Ecuador (Wing 1986; Stahl 1988; Miller y Gill 1990) llegando a jugar un rol importante en la economía local de ambas regiones.  Además, existen evidencias que fueron criadas hace 900 años en la costa sur del Departamento de Moquegua (Wheeler, material inédito) y, hace 600 años, en alta ceja de selva del Departamento de San Martin (Wheeler, material inédito).  Se conoce que durante el Incanato (1470-1532) caravanas de llamas solían acompañar a los ejércitos reales, extendiendo de esta manera la distribución de esta especie a lo largo de los Andes desde el sur de Colombia a la zona central de Chile. 

            La actual distribución de la llama es un producto de la historia.  Con la llegada del dominio español y la introducción de ganado foráneo en 1532, los rebaños nativos fueron rápidamente diezmados y desplazados de la costa y los valles interandinos a las punas de gran altura, donde los animales europeos no prosperaban (Flores Ochoa 1982; Wheeler 1988b).  Actualmente en el extremo norte de su distribución se encuentran poblaciones relictos en la zona de Pasto, Colombia (1° latitud norte) y Riobamba, Ecuador (2° latitud sur).  Al sur, se extienden hasta aproximadamente 27° en el centro de Chile, pero la zona de mayor productividad esta ubicado entre 11° y 21° latitud sur entre elevaciones de 3,800 a 5,000 m.s.n.m.
                                  
2.         Fenotipos.

            En general se puede reconocer la existencia de dos variedades fenotípicas de llamas, aunque es muy probable que existen otras aún desconocidas.  La mayoría de las llamas son del tipo Q'ara o pelada (Fig. 1.6), caracterizada por poco desarrollo de fibra en el cuerpo, además por ausencia de fibra en la cara y piernas.  El Ch'aku o lanuda es la menos común y tiene mayor cantidad de fibra en el cuerpo, la cual se extiende a la frente y sale de las orejas, pero nunca a las piernas.  Existe otra clasificación propuesta por Cardozo (1954:61) quien divide a las llamas entre las que "tienden a la braquimorfía (formas rechonchas, acortadas, brevilíneas), siendo al mismo tiempo concavilineas (perfil corto)" con vellón abundante, en contraste con otras que "tienden más a la dolicomorfía (formas esbeltas, alargadas, longilíneas".  Sin embargo, es importante anotar que los pastores indígenas, propietarios de la mayoría de las llamas en los Andes, no utilizan esta clasificación para fines de selección.  Ellos simplemente dividen sus animales entre "allin millmayuq" o productor de fibra de  buena calidad, y "mana allin millmayuq" o productor de fibra de inferior calidad (Flores Ochoa 1988), pero no está claro si existe selección sistemática para una u otra de estas características.  Tampoco se conoce si cualquier de los tipos descritos arriba reproducen fielmente sus características de una generación a otra.  En consequencia, no se puede hablar de la existencia de razas andinas de llamas.  La mayoría de llamas andinas son de apariencia pelada o Q'ara, reflejando su tradicional importancia ecónomica como animal de carga y no como productor de fibra.

            La coloración del pelaje de la llama varía del blanco a negro y marrón, pasando por toda la gama de colores intermedios con tendencia a manchas de varios colores en un mismo animal.  No hay uniformidad de fenotipo, y a veces aparecen llamas puras con coloración del pelaje idéntico al guanaco.  La llama andina nunca ha sido selecionada para producción de fibra.  Como resultado, al igual que el guanaco su vellón contiene hasta 20% pelos gruesos gruesos (Carpio y Solari 1982a), y tiene un bajo valor comercial.  El grosor de su fibra fina varía de 10 a 40 micras con un promedio de 26 a 28 micras (Carpio y Solari 1982a), y un crecimiento anual de 10 a 20 cm longitud (Gilmore 1950).

            A pesar de 6 mil años de domesticación, la llama se asemeja al guanaco en todos los aspetos de su morfología.  La alzada a la cruz de la llama varía de 109 a 119 cm (Franklin 1982), comparada con 110 a 120 cm en el guanaco austral.  En relación a peso vivo, las llamas adultas van de 108.5 ± 20 (Sumar 1981) a 130-155 kg (Franklin 1982), mientras el peso de L.g. cacsilensis es 96 kg (Kostritsky y Vilchez 1974), y el L.g. guanicoe ha sido registrado en 120.2 ± 12.2 (Raedeke 1979) y 130kg (Miller et al. 1973).  No hay diferencia significante en el tamaño de las dos especies, y la tendencia de la llama a un mayor peso y forma corporal más gruesa son subproductos normales de la domesticación de cualquier animal, además son entendibles cuando se considera que la llama ha sido seleccionada como animal de carga.

3.         Población y Status.

            Es imposible estimar la población de llamas prehispánicas en la zona Andina, pero debe de haber existido una población mucho mayor que la actual. Pués existen evidencias arqueozoológicas que la zona de crianza, además de la puna, incluyó valles interandinos y costeños.  El impacto de la invasión humana y animal del siglo XVI fué de tal magnitud que según los documentos de la época los rebaños de llamas y alpacas casí desaparecieron (Flores Ochoa 1977).  La herencia de esta destrucción probablemente ha sido el empobrecimiento genético e hidridización de la llama.

            Durante los ultimos diez años la población de llamas se ha mantenido relativamente estable, con aproximadamente 3,800,000 animales en los paises Andinos (Cuadro 1.1).  Sin embargo hay una tendencia entre los pastores tradicionales, quienes controlan 100% de las llamas, es de disminuir su crianza debido a que el valor de animal de carga se ha reducido a consecuencia del aumento de transporte vehicular.

4.         Características Generales.

            La organización social de la llama asemeja a la del guanaco en muchos aspectos.  En aquellos rebaños compuestos de machos y hembras, se establece una jerarquía social con un solo macho dominante quien controla el acceso de otros machos a la reproduccion, comida y agua.  En este proceso de exclusión, el macho llama utiliza amenazas y ataques agresivos muy semejantes a los utilizados por el guanaco en defensa de su territorio (Franklin 1983).  En un estudio reciente sobre crianza de llamas en Alota, Bolivia, Tomka (1990) ha descrito que los pastores tradicionales aprovechan la organización territorial y social de la llama para facilitar el manejo de estos animales.  En este pueblo, no se usan corrales pués se practica una crianza extensiva basada en la predictibilidad del comportamiento de las llamas.  La composición de los rebaños consisten de un macho reproductor dominante con sus hembras y crias.  Cada rebaño tiene un territorio permanente establecido por el macho, con dormideros ubicados en regiones más altas y zonas de alimentición a elevaciones más bajas.  El macho reproductor expulsa los crias machos antes que cumplen un año de edad, pero retiene las hembras dentro del rebaño.  Este hábito de retención de las hembras representa el único cambio en la organización social de las llamas en relación a los patrones del guanaco y permite el crecimiento de los rebaños.  El sistema de manejo practicado en Alota requiere un mínimo de esfuerzo humano, y sugiere que los hábitos territoriales y sociales del guanaco facilitó el manejo humano que culminó en la domesticación de la llama.

            Debido al status de la llama de animal domesticado, la biología reproductiva, las enfermedades, los requerimientos nutricionales y las adaptaciones fisiológicas a la altura han sido objeto de multiples estudios y se encuentran detallados en los siguientes capitulos del presente volumen.  Cabe anotar, sin embargo, que el período de gestación y el peso de la cría al nacimiento de la llama y el guanaco son semejantes: 348 a 368 días en la llama vs 345 a 360 días en el guanaco; 8 a 16 kg (llama) y 8 a 15 kg (guanaco) respectivamente (Franklin 1982).

            Al igual de su progenitor, la llama es pasteador y ramoneador pudiendo adaptarse a una multitud de condiciones ecológicas.  En la puna seleciona los pastos toscos amacollados (Fig. 1.7), utilizando un nicho distinto de los demás camélidos.  La llama esta bien adaptada al medioambiente seco de la puna y costa.  Asi se señala que relativo a otros especies del suborden Ruminantia esta especie tiene una relación más estrecha entre el consumo de agua y consumo de materia seca, menor pérdida de agua via heces debido a menor excreción fecal y menor contenido porcentual de agua, entre otros (San Martin 1987, San Martin y Bryant 1987).

Click aquí para ver las referencias bibliográficas

Artículo tomado de:
Wheeler JC (1991) Origen, evolución y status actual. En: Fernández-Baca S (ed) Avances y perspectivas del conocimiento de los camélidos sudamericanos: 11-48. Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Santiago, Chile.

 
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