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La Vicuña

Jane C. Wheeler
CONOPA, Los Cerezos 106, Lima 3, Perú; email: jwheeler@conopa.org

La vicuña es el más pequeño de los camélidos sudamericanos y probablemente la forma ancestral de la alpaca doméstica.

1.         Distribución y Ecología.

            La distribución actual de la vicuña corresponde a las punas altoandinas, cubriendo menos territorio y diversidad ecológica que el guanaco (Fig. 1.3).  Sin embargo, evidencias paleontológicas sugieren que la vicuña se originó en los llanos de la Argentina hace 2 millones de años (Lopez Aranguren 1930; Cabrera 1932).  Posteriormente, se desplazó a los vertientes orientales de los Andes bolivianos donde se adaptó al ecosistema de puna, según las evidencias procedentes de Tarija (Hoffstetter 1986) fechados entre 97 a 73 mil años (MacFadden et al. 1983).  Finalmente, con el retroceso final de los glaciares del Pleistoceno y el establecimiento del régimen climático actual del Holoceno, llegaron a ocupar las altas punas de los Andes peruanos hace 12 a 9 mil años (Wheeler et al. 1976, Hoffstetter 1986).  No se ha encontrado restos de vicuñas en los depósitos paleontológicos (Hoffstetter 1986), ni en sitios arqueológicos (Miller y Gill 1990) de Ecuador y Colombia. 

            Estudios arqueozoológicos (Wheeler 1988a; Hesse 1982a) indican que la distribución prehispánica de la vicuña es casi idéntica a la actual; que se extiende desde 9°50' en el Parque Nacional Huascarán, Perú, (Hofmann et al. 1983) hasta 27°0' latitud sur en las provincias de Atacama, Chile, y La Rioja, Argentina (Miller et al. 1973; Thornback y Jenkins 1982).  Antiguamente este territorio se extendió a la Sierra de Coquimbo ubicado a 30° sur (Molina 1782), y más hacia el extremo oriental de las punas de Bolivia y Perú.  En toda esta zona su distribución esta limitada a elevaciones entre 3800 y 4300 m.s.n.m. (Koford 1957; Hofmann et al. 1983).  Recientemente algunas vicuñas importadas del Perú han sido "reintroducidas" a las alturas de Cotopaxi, Ecuador.  Sin embargo, no existen evidencias paleontológicas (Hoffstetter 1986) ni arquezoológicas (Miller y Gill 1990) que esta especie haya habitado esta zona antes.

2.         Subespecies.

            Dos subespecies geográficas han sido descritas en la vicuña silvestre:  Vicugna vicugna vicugna Molina, 1782 y V.v. mensalis Thomas, 1917.  Al igual que el guanaco, la diferenciación entre los dos subespecies se basa principalmente en la variación de tamaño y coloración del pelaje.  Thomas (1917) fundamentó la creación de V.v. mensalis principalmente por el menor tamaño de longitud de los tres molares y alzada a la cruz en relación a la vicuña austral, V.v. vicugna, siendo las diferencias de 45 vs. 57 mm y 70 vs. 90 cm respectivamente.  La distribución de ambas subespecies nunca ha sido definida, razón por la cual varios autores no aceptan y/o mencionan la existencia de V.v. mensalis (Osgood 1943; Gilmore 1950; Dennler de la Tour 1954b; Grimwood 1969; Koford 1957).  Sin embargo, existen suficientes diferencias de fenotipo entre las vicuñas del norte y sur para justificar la existencia de dos razas geográficas, si no subespecies.  La más estudiada y reconocida es la norteña, V.v. mensalis (Fig. 1.4), con su "color vicuña" y mechón pectoral.  La coloración de su pelaje es marrón canela en la parte dorsal y lateral del cuerpo, a lo largo del cuello, y la porción dorsal de la cabeza.  El pecho, vientre, y sector interno de las piernas, al igual que el parte inferior de la cabeza son blancos.  La punta de la cola y el sector ventral de la misma son de color blanco.  La longitud promedio de vellón en animales adultos es de 3.28 cm, y el largo del mechón pectoral alcanza 18 a 20 cm (Hofmann et al. 1983).  El diámetro promedio de la fibra del vellón es 12.52 ± 1.52 micras (Carpio y Solari 1982a), y el promedio de longitud de fibra de vellones de vicuñas machos adultos es de 1.29 ± 0.49 pulgadas (Carpio y Santana 1982).  La densidad folicular promedio es 78.65 folículos por mm2 (Carpio y Solari 1982b), y la frecuencia de pelos gruesos en el vellón es 2% (Carpio y Solari 1982a).  La coloración de V.v. vicugna es más clara, clasificada en el sistema del comercio internacional como LF "light fawn" vs. la de "vicuña" para V.v. mensalis .  La distribución del color blanco cubre una área mayor del cuerpo, sube del vientre hasta la mitad de las costillas, cubriendo toda la hijada y el sector anterior de las extremidades traseras.  Además, no exhibe el mechón pectoral.

            En cuanto al tamaño no existe dimorfismo sexual significativo.  En estudios realizados en 50 hembras y 50 machos V.v. mensalis, de 1½ a 6½ años procedentes de Pampa Galeras, Perú, la alzada a la cruz promedio fué de 86.50 cm para hembras y 90.43 cm para machos (Paucar et al. 1984).  Así mismo, los promedios de longitud total fueron de 96.33 cm en las hembras y 110.73 cm en los machos, con pesos promedios de 33.24 kg para las hembras y 36.22 kg en los machos (ibid.).  Sin embargo, existen discrepancias en relación a las medidas de longitud total, pués Hofmann et al. (1983) publican cifras de 137 a 181 cm. en 19 adultos procedentes del mismo lugar y otros autores dan cifras de 144 a 175 cm (Gilmore 1950; Pearson 1951).  En relación al peso vivo cabe anotar que algunos autores informan pesos superiores (45-55 kg, Gilmore 1950; 30 a 65 kg, Miller et al. 1973) a los reportados por Paucar et al. (1984).  Se desconocen estadísticas de V.v. vicugna.

3.         Población y Status.

            En contraste con la disminución contínua en la población del guanaco, la vicuña ha experimentado una remarcable recuperación durante los últimos 20 años, pasando de una situacion de especie en peligro de extinción en 1969 al status de especie vulnerable en 1972 (Thornback y Jenkins 1982).  Este cambio se debió a los grandes esfuerzos realizados por los países Andinos en favor de la conservación de esta especie.  En 1957, Koford estimó que la poblacion total de vicuñas llegaba a un máximo de 400 mil en el área andina, incluyendo 250 mil en el Perú.  En 1969, Grimwood reportó la existencia de 10 mil vicuñas en el Peru, y dos años más tarde, Jungius (1971) calculó una población de solamente 5,000 a 10,000 vicuñas en el Peru, con 2,000 más distribuídas entre Bolivia, Argentina y Chile.  En 1982, 15 años después del inicio de un programa de protección, se estimó que la población de vicuñas en el Perú había alcanzado 62 mil animales (Franklin 1982).  En 1991, el total estimado es de 100,000 vicuñas en todo el país (Hoces 1991)(Cuadro 1.1). 

            Los esfuerzos de conservación de la vicuña comenzaron en el Perú en el año 1966, con el establecimiento de la Reserva Nacional de Pampa Galeras albergando una poblacion de 1,753 animales.  Durante los primeros años de protección, se registró un inesperado incremento poblacional que alcanzó 21% anual (Sánchez 1984).  Esta alta tasa de crecimiento ha sido repetido posteriormente en unidades de conservación chilenas y bolivianas (Rodríguez y Torres 1981; Rabinovitch et al 1985).  En 1978/79, sin embargo, la población en Pampa Galeras entró en crisis debido a una sequía prolongada, sobrepastoreo y sobrepoblacion, llegándose a registrar incremento negativo de 11.28% en 1981 (Sánchez 1984). Durante este tiempo las tasas de preñez bajaron de 85% a 58% y el reclutamiento de crias pasó de 76% a 27% (Otte y Hofmann 1981). Se observó, además, una alta incidencia de abortos y evidencias de postergación de preñez (usualmente anual) a cada dos años (Ménard 1982).  Asimismo, la mortalidad de adultos se incrementó de 5.6% a 27.6% (Sánchez 1984).  Al parecer, la situación actual de la vicuña ha mejorado considerablemente, pero se carece de cifras exactas debido a problemas de seguridad en la zona.   

4.         Características Generales.

            La mayoría de nuestro conocimiento sobre la vicuña proviene de estudios detallados de V.v. mensalis (Koford 1957; Franklin 1982, 1983; Hofmann et al. 1983), probable especie ancestral de la alpaca de acuerdo a las evidencias arqueozoológicas (Wheeler 1982).
           
            La organización social de la vicuña sigue el mismo patrón que la del guanaco, caracterizada por la existencia de grupos familiares polígamos, tropillas de machos y machos solitarios.  En Pampa Galeras, Franklin (1978, 1982, 1983) encontró que el 76% de la población vivían en grupos familiares compuestos de un macho adulto dominante y 3 a 6 hembras con sus crias del año.  El macho establece y mantiene un territorio permanente a lo largo de su vida reproductiva.  Este territorio normalmente contiene un dormidero en el sector más alto, un territorio de alimentición ubicado a una elevación más baja, y una fuente de agua.  Franklin (1982, 1983) reportó que los territorios de alimentación ubicadas en las zonas de mejores recursos cubrían, en promedio, 18.4 ha.  Los territorios de grupos familiares que habitan terrenos menos deseables, frecuentamente desprovistos de fuentes de agua, eran más extensos.  Los límites territoriales estan demarcados por estercoleros que sirven para la orientación de los miembros del grupo familiar, y además como puntos desde el cual el macho dominante amenaza a vicuñas extrañas y que mediante defecación "ritual" refuerza los límites de su territorio (Franklin 1980).  La integridad del territorio se mantiene durante la vida reproductiva del macho dominante; sin embargo, los límites son más flexibles en los grupos ubicados en zonas de recursos marginales.  Durante la extrema crisis poblacional observado en Pampa Galeras a partir de 1979, muchos machos dominantes abandonaron sus territorios, doblando el numero de hembras por grupo familar y reduciendo de 13 a 8.9 la densidad de grupos familiares territoriales por km (Franklin 1982).          

            Los machos dominantes controlan el tamaño del grupo familiar, defendiendo sus territorios contra toda vicuña extraña a su grupo, y expulsando a sus propias crias machos y hembras cuando llegan a 4-9 meses y 10 a 11 meses de edad, respectivamente.  Esta expulsión, ocurre antes del inicio de la parición en febrero.  Los machos excluídos se juntan a tropillas no territoriales compuestas en promedio de 22 animales (Franklin 1982), y las hembras se unen a otros grupos familiares.  Algunos machos eventualmente se separan de las tropillas y viven solitarios hasta establecer su propio territorio.

            La estabilidad territorial y social de la vicuña es un reflejo de la relativa estabilidad del ecosistema que habita.  En contraste con el guanaco austral, la vicuña no sufre severos cambios climáticos estacionales que imponen la necesidad de abandonar sus territorios.  Cuenta normalmente con recursos alimenticios seguros durante todo el año que permiten el desarrollo de una vida sedentaria.  La expulsión de las crias antes de un año de edad, en contraste con 2 años en el guanaco, es también expresión de la estabilidad de recursos, pués el guanaco chulengo tiene pocas posibilidades de sobrevivir el invierno solo.

            El período de gestación de la vicuña varía entre 330 y 350 días.  La parición comienza durante la segunda quincena de febrero y termina la primera semana de abril, con la mayoría de nacimientos en marzo (Koford 1957; Franklin 1982).  Las crias siempre nacen durante la mañana con peso correspondiente al 15% del peso vivo de la madre (Hofmann et al. 1983), entre 4 a 6 kg (Franklin 1982).  El empadre occure unas semanas después de la parición.  Algunas vicuñas estan listas para el empadre al año de edad, pero la mayoría entran a las dos años y producen su primera cría a los tres años.  Las tasas de preñez, determinadas en base a observación externa en el último mes de gestación, en Pampa Galeras antes de la crisis poblacional fueron de 85% a 95%, y 58% despues de la crisis (Franklin 1982).  Recientemente Novoa ha encontrado, por palpación rectal, tasas de preñez de 99% en un población de vicuña Puneña (capitulo ___, este volumen). 

            Durante los primeros 4 meses de vida las crias sufren una mortalidad que varia entre 10 y 30% (Franklin 1982).  De acuerdo a las informaciones reportadas por Hofmann et al. (1983), las principales causas de mortalidad en crias hasta dos meses de edad en Pampas Galeras son neumonías aparentemente producidas por hipotermia (35-40%), caza ilegal (40%) y depredacion por zorro, puma y condor (20%).  En animales de 3 a 6 semanas de edad diarreas causada por infección de Escherichia coli.  La entertoxemia causada por Clostridium perfringens, principal causa de mortalidad en crias de alpaca a esta edad, nunca ha sido encontrada en vicuñas de Pampas Galeras.  Entre las enfermedades reportadas en vicuñas adultas necropsiadas en Pampas Galeras se puede anotar actinomicosis y osteomielitis (raro), sarcoscistiosis (común), parasitosis gastrointestinal (moderado) y sarna (casos aislados) (Hofmann et al. 1983).  La baja incidencia de enfermedades se debería principalmente al hábito de utilizar estercoleros que previenen focos de infección en el medioambiente.  En otro estudio realizado en Pampas Galeras, Franklin (1978) reportó como causas de mortalidad en la población adulta: depredación (54%), rayos (26%), y un 20% debido a  hipotermia, infección no especificada, inanición y causas no determinadas.
             
            En contraste con los hábitos de pastorear y ramonear del guanaco, la vicuña es casi exclusivamente pastoreador.  El territorio alimenticio preferido por la vicuña se caracterizada por asociaciones dominados por gramineas perennes Calamagrostis y Festuca.   Los animales seleccionan gramíneas cortas y herbáceas, y algunas plantas (almohadillas y arroseteadas), seleccionando los partes mas suculentas (Koford 1957; Ménard 1984).  Raramente comen los pastos toscos amacollados, y solamente ramonean la tola (Lepidophyllum) cuando hay extrema necesidad (Koford 1957; Ménard 1984).  Según los estudios realizados por Franklin en Pampa Galeras (1978:18-27), la composición botánica de los territorios preferidos por la vicuña (determinado en base de tiempo de pastoreo en cuatro asociaciones botánicas) está compuesta de 34.4 a 46.5% de Gramineae de los géneros Calamagrostis, Festuca, Muhlenbergia, Poa, Dissanthelium y Stipa en orden de frecuencia.  Las otras familias botánicas presentes incluyen 2.3 a 12.9% Compositae (Werneria pigaea), 9.1 a 12.3% Cyperaceace (Eleocharis, Cyperaceae spp.), 7.2 a 14.6% Rosaceae (Alchemilla pinnata), 0 a 4.9% Leguminoseae (Trifolium amabile, 0 a 6.2% Caryophyllaceae (Caryophyllaceae spp.), 0 a 4.5% Malvaceae (Nototriche, Malvastrum)  0 a 3.7% Juncaceae (Isoetes), y 3.1 a 12.8% de especies no identificadas. 

            Las vicuñas no tienen la misma capacidad del guanaco de subsistir en base al liquido vegetal, no solamente escogen plantas suculentas pero tambien tienen que beber agua diariamente.  Además, tienen el hábito de bañarse en los riachuelos, sumergiéndose hasta la quijada (Koford 1957).  Según un estudio reciente (Jürgens et al 1988),  la vicuña, por sus características sanguineas y de su sistema cardiovascular, es el animal mejor adaptado a las grandes alturas en comparación a los otros camélidos sudamericanos.

Artículo tomado de:
Wheeler JC (1991) Origen, evolución y status actual. En: Fernández-Baca S (ed) Avances y perspectivas del conocimiento de los camélidos sudamericanos: 11-48. Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Santiago, Chile.

 
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